Teaming por Añatuya

“Un poquito cada uno, nos hace bien a todos”

¿Qué es teaming?
Actualmente se denomina teaming a la acción de “hacer un equipo” de personas donde cada uno realiza un mínimo aporte económico mensual y lo recaudado se destina a colaborar con una organización benéfica. Es una práctica que se está difundiendo mucho en el ámbito de las empresas en Europa donde a cada empleado que adhiere a la iniciativa se le descuenta un euro por mes de su sueldo y el resultante del aporte del equipo es depositado por la empresa en la cuenta bancaria de una asociación de bien público elegida por los empleados.

Dicha iniciativa aparece como novedosa entre las organizaciones de la sociedad civil, pero en el ámbito de las agrupaciones de la Iglesia católica es una práctica muy antigua, ya que los primeros cristianos compartían sus bienes. Hace mucho tiempo que existe la colecta de la misa en la que, con poco dinero, entre todos colaboramos con el sostenimiento de nuestra Iglesia y, también, hace tiempo que los grupos parroquiales y misioneros con pequeñas colaboraciones económicas de muchas personas solventan sus actividades y desarrollan tareas de caridad y apostolado.

¿Cómo se hace?
En la Fundación Gottau nos pareció interesante la idea de promover el “teaming” a favor de la obra de nuestra Iglesia en Añatuya a partir de asociarla con la tarea que están llevando adelante algunos de nuestros colaboradores que, por iniciativa propia, se agruparon con amigos o con compañeros de actividades parroquiales, cada miembro del grupo realiza un pequeño aporte económico por mes y lo recaudado es donado a la Fundación por medio del sistema de Pago Fácil. Creemos que este tipo de iniciativas se pueden transformar en una herramienta más para poder hacer llegar la pequeña colaboración de muchas personas a la gran obra que desarrolla el obispado de Añatuya desde hace casi 50 años y que beneficia tanto a nuestros hermanos más necesitados de la región del chaco santiagueño.

Teaming por Añatuya
En esta oportunidad queremos impulsar el “Teaming por Añatuya” en cuatro ámbitos particulares, en el ámbito laboral, en nuestra parroquia, en nuestro grupo de amigos y especialmente en el ámbito educativo. Nos parece muy factible la posibilidad de formar un grupo con personas solidarias que quieran apoyar una obra tan grande como la del obispado de Añatuya por tan sólo uno o dos pesos por mes.

En el ámbito laboral:
Se trata de que algún amigo de la Fundación Gottau (por supuesto que puede ser usted) lleve esta iniciativa a su lugar de trabajo. Mostrando la revista a sus compañeros de trabajo puede ponerlos al tanto de la obra que se realiza en el obispado y así motivarlos a colaborar.
Debe insistir en que lo poco de cada uno sumado a lo de los demás se hace muy grande.
La cuestión práctica puede llevarse a cabo confeccionando una pequeña planilla con los nombres de cada uno de los donantes y la fecha en la que se pide la colaboración con periodicidad semanal, quincenal o mensual.
Como la contribución de cada uno es idéntica a la de los demás (uno o dos pesos), no se generan inconvenientes ni para mantener el anonimato ni de diferencias entre unos y otros.
También es muy importante que el animador del teaming haga un prolijo informe de los depósitos por Pago Fácil que va realizando con la periodicidad que el equipo decida hacerlo.

En la parroquia
Con la misma metodología comentada para el ámbito laboral, usted puede llevar la idea del teaming a su parroquia. Los grupos de jóvenes, los grupos misioneros, los grupos de matrimonios, los círculos bíblicos y los grupos de oración son ámbitos ideales para asumir el compromiso de hacer una ayuda económica a la diócesis de Añatuya y así, sumar a su actividad esta importante colaboración.

En un grupo de amigos
No hay mayores diferencias de método para quien lleve esta iniciativa a su grupo de amigos; lo que puede ocurrir es que el listado sea mayor en número y el grupo de amigos no tenga reuniones periódicas e incluso que no se encuentren todos juntos casi nunca. No importa; se trata de que los una este emprendimiento que asumen en común. La cadena de mail es un buen instrumento para que el que se haga promotor del teaming por Añatuya mantenga informados a los miembros del equipo lo que van recaudando y cuándo hace llegar el aporte a la Fundación Gottau.

En el ámbito educativo
Entre personas que constituyen un establecimiento educativo católico suele ser muy sencillo motivar una acción solidaria, ya que en este ámbito en particular vemos un potencial triple:

  1. Lo pueden desarrollar los alumnos aportando un peso ahorrado del dinero que gastan en el kiosco del colegio
  2. Lo pueden desarrollar los docentes donando un peso de su sueldo
  3. Lo pueden desarrollar las familias de los alumnos a través de la Unión de Padres.

En cualquiera de estos tres casos del ámbito educativo es muy fácil de instrumentar esta iniciativa y es muy simple apoyar una causa solidaria con muy poco esfuerzo; sólo es necesario que alguien se ocupe y abrace esta causa como propia; si esperamos a que “ya va a haber alguno que lo haga”, será la fórmula para que nadie haga nada…

Muchas de las colaboraciones que recibimos en la Fundación son fruto del trabajo en equipo, hay ejemplos en Villa Celina, en Tucumán, en Mar del Plata, y muchas otras ciudades de nuestro país. En esta ocasión queremos mostrarles una de estas iniciativas, la de un grupo de padres, niños y catequistas de la parroquia San Carlos Borromeo de Mar del Plata a través de una carta escrita por ellos para nuestra revista.

Mar del Plata, 12 de julio de 2008

Estimados amigos de la fundación Gottau

Queremos compartir con ustedes una reconfortante tarea que hemos comenzado esta semana con los chicos que integran los grupos de catequesis de primera Comunión y junto a los padres. Aquellos que ya se acercan a recibir su primera Comunión en el mes de octubre han querido vivir la palabra de Jesús en nuestros hermanos de Añatuya y para ello han decidido juntar en alcancías, que cada grupo tiene, el importe de una golosina y depositarlos en las mismas cada vez que se reúnen en los encuentros de catequesis. estas alcancías están bajo el cuidado y responsabilidad de los papás, serán abiertas en presencia de los chicos, padres y catequista quince días antes de la celebración de su primera Comunión y su importe se depositará en una cuenta bancaria del obispado de Añatuya y el comprobante de ese depósito será entregado como ofrenda en la santa Misa.

También los niños que están asistiendo a primer año quieren participar y acercarse a otros niños que necesitan del testimonio de amor al prójimo que Jesús les pide, por ese motivo están colaborando con un importe único que entregan en sobre cerrado que se abrirá y contará el día 19 de julio y también se depositará con el mismo sistema.

Es para nosotros una inmensa alegría compartir esta buena noticia de niños y padres que sienten que la verdadera felicidad está en dar y compartir.

Hasta la próxima y reciban nuestro saludo fraternal junto al compromiso de seguir caminando junto a nuestros hermanos santiagueños.

Un testimonio ilustrativo:
Cuando yo estaba en el colegio, el maestro Horacio Grecco, motivó a todo el grado para que colaboráramos con las obras misioneras. Estábamos en sexto (1966) y a pesar de que ya pasaron más de cuarenta años, todavía recuerdo hasta los dibujos que el maestro hizo en el pizarrón. Primero nos contó un cuento acerca de la importancia de que poniendo un poco cada uno se puede hacer algo grande (creo que era gente que aportaba una ramita para hacer un fogón grande) y nos habló bien claro acerca de los destinos de nuestro aporte. También recuerdo que nos dijo que no se trataba de que le pidiéramos un billete grande a nuestros papás sino que nos comprometiéramos a aportar una de las monedas que nos daban para golosinas o para el colectivo (la ahorrábamos si nos volvíamos caminando a casa, algo que además nos divertía porque lo hacíamos en grupo y conversando y contando chistes).
Al lado de su escritorio puso una alcancía transparente y allí poníamos nuestro aporte. Él insistía mucho que teníamos que poner todos la misma cantidad y que si teníamos constancia, semana a semana íbamos a lograr mucho. Éramos un grupo de 48 chicos (sí, 48 en un aula y todos varones). Dibujó en el pizarrón una especie de termómetro y en las rayitas de la temperatura estaban los números de la cantidad de pesos recaudados. Junto a esas rayitas había hecho dibujos más pequeños que simbolizaban lo que se podía comprar con el dinero recaudado (una bolsa de cemento, cien ladrillos, cuadernos y lápices, alimentos en conserva) que iba cambiando todas las veces que entregaba el dinero a Obras Misionales Pontificias para que viéramos qué habíamos alcanzado con nuestro esfuerzo.
En aquel momento no se hablaba de la palabra “teaming” ni se planificaban estrategias demasiado organizadas, pero calculen que esta campaña se hacía desde cuarto grado, a dos divisiones por curso, desde julio hasta noviembre y se juntaba un montón (Alfredo Repetto, colegio Marianista, promoción 1972).

¡Sumate!
A todos los que les interese apoyar la obra de nuestra Iglesia en Añatuya a través de la iniciativa del “Teaming por Añatuya” les pedimos que se comuniquen con la Fundación, por teléfono al (011) 4116-3830 ó por e-mail a [email protected]. Desde la Fundación les daremos todo el apoyo necesario para poder desarrollar en teaming con su grupo.