Proyecto Emaús en Cáritas Añatuya
Octubre de 2007 comenzó con una mala noticia para los niños de Añatuya; el aporte del gobierno para los comedores infantiles resultaba escandalosamente insuficiente y Cáritas diocesana se vió obligada a dejar de brindar ese servicio. La situación resultó dolorosa para los barrios de los alrededores y para la ciudad de Añatuya pero, esas mismas comunidades que lamentaron el cierre de los comedores, poco tiempo después, vivieron el nacimiento de un nuevo proyecto. Se trata del Proyecto Emaús, un plan de inclusión educativa que cuenta con el apoyo de Cáritas nacional y que actualmente desarrolla, con importantes resultados, Cáritas diocesana.
Teresa Pérez Ruiz es la integrante del equipo de Cáritas Añatuya que está coordinando el Proyecto Emaús y nos llevó a visitar los cuatro salones comunitarios que, hasta septiembre funcionaban como comedores infantiles, y ya se transformaron en “espacios educativos” gracias a Emaús y a la participación de los vecinos que recibieron la nueva propuesta de Cáritas con mucho entusiasmo debido al gran valor que le dan a la posibilidad de que sus hijos, e incluso ellos mismos, puedan acceder a la educación.
Uno de los espacios educativos funciona en el salón comunitario del Barrio Las Malvinas, y los otros tres en la denominada por el plan “comunidad signo” que comprende los barrios de Colonia Osvaldo y Colonia San Francisco.
Teresa, mientras recorríamos los salones nos contó que colaboran con Emaús 50 voluntarios trabajando en cada uno de los programas que conforman el plan. El programa central es la promoción de espacios educativos y el voluntariado juvenil.
Emaús constituyó en Añatuya cuatro de estos espacios donde se dicta apoyo escolar, actividades didácticas a través de la recreación y talleres de música donde los niños se inician en el conocimiento y manejo de instrumentos como flauta y guitarra. Otro de los programas es el de alfabetización de adultos que ya cuenta con nueve grupos, en su mayoría formados por mujeres.
Un programa más es el concurso de proyectos innovadores en educación social que fue ganado por la propuesta de cine móvil “Luz, cámara, acción” que pretende acercar el arte audiovisual a las distintas comunidades. También están en marcha dos programas de becas. Uno es de becas familiares que otorga ayuda económica, acompañamiento y un espacio de formación colectivo para los padres de las familias más necesitadas, con el objetivo de que sus hijos puedan acceder y permanecer en el sistema educativo formal. El otro consiste en el otorgamiento de dos becas para educación terciaria donde, a su vez, los beneficiarios trabajan en Emaús dando apoyo escolar.
Por último, aunque no menos importante que los demás, el programa de mochileras ha organizado voluntarias que se acercan a los barrios con una mochila llena de juegos didácticos y van casa por casa convocando a los chicos. Esta actividad genera espacios de desarrollo y expresión que funcionan como estimulantes para que los niños deseen acercarse a la educación formal.
Es realmente maravillosa la transformación que están viviendo estas comunidades añatuyenses que en octubre del año pasado sintieron la pérdida de los comedores, pero que hoy están siendo protagonistas de un proyecto de promoción educativa que resulta muy valioso tanto para los niños como para los adultos.