La educación, un tema clave
Sabemos que el tema educativo es una de las columnas sobre la cual se apoya el crecimiento integral de una persona. Aún en las zonas más carenciadas donde paliar el hambre y la desnutrición es una cuestión central, lo educativo no puede quedar postergado.
Así también lo entiende Adolfo Uriona, obispo de Añatuya, quien en el inicio de su ministerio habló a los directivos de los colegios diocesanos reunidos en Añatuya afirmando que los ejes en torno a los cuales iba a organizar sus iniciativas pastorales serían la “formación del laicado” y la “pastoral de conjunto”.
Con esas ideas en mente los colegios vienen realizando un camino en el que, poco a poco, se empieza a ver como una inmensa red de iniciativas a favor de la educación cristiana. Los directivos y los docentes están verdaderamente convencidos de que la intuición de monseñor Gottau es necesaria de ser llevada a la práctica. La educación es, junto a la evangelización, el medio más eficaz para una auténtica promoción “de todo el hombre y de todos los hombres” que habitan el Chaco santiagueño, territorio de la diócesis.
Como una forma concreta de instrumentar un plan, a lo largo de estos años, se fue conformando la Junta Diocesana de Educación Católica, hoy presidida por una laica añatuyense, la profesora Cristina Monrós de Dualibe, directora de la escuela de educación especial Santa Margarita y con la participación de directivos de todas las escuelas (unas 25 en total) que trabajan y viven a lo largo y a lo ancho del territorio diocesano.
Esta Junta ha trabajado incansablemente junto a las autoridades provinciales para lograr el aporte estatal destinado al pago de los sueldos docentes. Algo de estricta justicia tanto para que los padres puedan ejercer su derecho a elegir una educación para sus hijos conforme a sus convicciones éticas y religiosas, tanto como para que los sueldos de los docentes queden legítimamente financiados. Recordemos que los colegios de nuestro obispado son gratuitos.
A la creatividad de cada equipo docente y a la generosidad de muchos cristianos y personas de buena voluntad le queda el hacer frente a los gastos de funcionamiento, equipamiento, material didáctico y conservación del edificio escolar.
Además de esta preocupación económica que busca garantizar la supervivencia de las escuelas, también se lleva adelante un ambicioso programa de capacitación que quiere seguir creciendo; de esta manera, quienes trabajan en la labor educativa pueden estar mejor preparados y más motivados para hacer frente a los desafíos y a las urgencias que se presentan a diario.
Se realiza un Encuentro Anual de Equipos de Conducción (termina de realizarse el séptimo), se ha sumado otro encuentro, también anual, de Organización y Administración Escolar. Actualmente se están haciendo notables esfuerzos para alcanzar una meta aún más ardua, que es la organización (también anual) de un Encuentro Provincial de Educadores Católicos en el que, junto a la diócesis de Santiago del Estero se convoquen y reúnan los educadores de las escuelas católicas y a los educadores católicos de las demás escuelas.
El mencionado VIIº Encuentro de Equipos de Conducción, llevado a cabo en la localidad de Añatuya, con participación de representantes de todas las escuelas diocesanas tuvo como tema central “Educación para el Amor: fundamentos, enfoques y desafíos”; con lo que se inició la preparación apropiada para la aplicación de la Ley de Educación Sexual.
El encuentro contó con la presencia de dos verdaderas autoridades en el tema, los doctores en filosofía Paola y Héctor Delbosco, destacados pensadores y educadores que, como verdaderos amigos de Añatuya, compartieron su tiempo y su saber con todos los participantes.
El Centro Cultural “Mons. Jorge Gottau”, colmado de directivos y docentes, fue el ámbito donde pronunciaron una conferencia cada uno y respondieron a una gran cantidad de preguntas de los participantes. Así, pudo vivirse un verdadero clima de familia, de sencillez y también de búsqueda sincera de la verdad. Es de destacar la presencia de docentes de las escuelas de Bandera y de Monte Quemado, que no se amilanaron por las distancias. Ese día, los docentes del San Juan Newmann de Monte Quemado hicieron 900 kilómetros para poder escucharlos.
Por la tarde, en la Casa de Oración, tuvo lugar un diálogo entre los expositores y los directivos. Allí se compartieron las peculiaridades de la cultura santiagueña, los desafíos y dificultades concretas con las que los docentes se encuentran cotidianamente, las iniciativas que están dando fruto en las distintas comunidades y la importancia de afrontar la educación sexual desde una correcta fundamentación y en el marco de la educación de las decisiones libres y de la afectividad de los alumnos.
La claridad de las exposiciones, la sencillez de los expositores y el hecho de haber ellos constituido un matrimonio fecundo y unido en el amor suscitó en todos los participantes la confianza en el poder de la verdad acerca del hombre, en la grandeza de la dignidad de cada persona y de su destino de amor.
El segundo día de encuentro, acompañados por el obispo se continuó reflexionando a la luz de las indicaciones de la Conferencia Episcopal Argentina al respecto. El fruto de todo esto fue la decisión conjunta de dedicar el año 2008 a la capacitación de los docentes y la concreción de un plan de acción para ello.
La Junta de Educación es hoy en la vida eclesial un auténtico espacio de “comunión y participación” en donde sacerdotes, religiosos y laicos convergen en un Proyecto de Pastoral Educativa vivo, al servicio de los más necesitados, abierto a los cambios y fiel a las enseñanzas de la Iglesia. En ella se encuentran las escuelas de Nivel Inicial, Primarias, Secundarias y Teciarios; las de Educación Especial, Técnicas Agrarias y de Formación Profesional.
Los lectores de la revista Gottau, bien saben lo que implican estas acciones e iniciativas en un territorio tan extenso, con su estructura de caminos en proceso de reconstrucción luego de años de abandono y con un transporte público totalmente inadecuado. La generosidad de muchos de ustedes y el entusiasmo, las ganas y la capacidad de sacrificio de nuestros docentes hacen posible este “milagro” de comunión eclesial.