Haciendo Camino

Todo empezó cuando en el 2006, Catalina Hornos, actual presidente de Haciendo Camino, luego de haber participado de uno de los viajes de orientación de jóvenes del Grupo San Felipe, decidió hacer una experiencia de voluntariado por cinco meses.

Se instaló en la escuela Sagrada Familia y trabajó dando catequesis, apoyo escolar y asesoramiento psicopedagógico.

Catalina Hornos, que desde hace tres años vive en un espacio cedido por el obispado, comenta que “La experiencia para mi fue muy fuerte. Conocí muchas familias sufrientes, chicos con hambre, mujeres que no conocían sus derechos, padres que no podían asegurar la alimentación diaria de sus hijos… Sabía que la realidad de la que yo provenía podía contribuir a mejorar la realidad de las familias de Añatuya. Sentí la obligación de comprometerme con esta causa, de luchar y de ponerme en acción para defender los derechos de estas personas”.

Después de ese viaje, Catalina convocó amigos y familiares y formaron la asociación civil Haciendo Camino. De esta asociación surgió el programa Niños que, a través de un programa de padrinazgos anuales e individuales, busca contribuir al mejoramiento de la calidad de vida de los niños del hogar Santa Catalina brindándoles herramientas para enfrentar la realidad cotidiana y el futuro con mayores posibilidades.

Dicho hogar está a cargo de las hermanas vicentinas y alberga a 27 niños de entre 4 y 13 años que se encuentran en situación desprotección o riesgo social y tiene como objetivo brindarles un espacio sustituto, que favorezca su desarrollo integral.

Cada niño cuenta con dos padrinos que aportan una cuota mensual destinada a cubrir sus necesidades básicas (salud, educación, apoyo escolar, recreación y apoyo psicológico, psicopedagógico o fonoaudiológico, de acuerdo con las necesidades).

Asimismo, Haciendo Camino procura rea-lizar un seguimiento del entorno social del que proviene cada niño, a través de visitas y acompañamiento de las familias, procurando el reestablecimiento de vínculos para la reinserción de cada niño en su hogar.

Integrantes de la organización realizan viajes mensuales en los cuales se hace un seguimiento del hogar en general y de cada niño en particular y se realizan actividades de recreación y estimulación.

En el 2007 surgió el programa Familias que apunta a la promoción social integral de las familias del barrio La Merced y trabaja directamente con las madres, brindándoles un espacio de contención, de formación laboral y de acompañamiento integral.

Haciendo Camino ofrece talleres de manualidades y artesanías, costura, gastronomía, telar, computación y alfabetización para madres. Asimismo, ofrece charlas de formación humana y actividades recreativas, de apoyo escolar y de informática para niños.

La presidente de la asociación explica que “A partir del trabajo de alfabetización, de los talleres y del apoyo escolar, nos dimos cuenta de que muchos de los chicos y los padres tienen grandes dificultades para aprender y aunque tuvieran maestras de apoyo o enseñanza personalizada su rendimiento es insuficiente porque sus capacidades están dañadas. Tras escuchar una charla del dr. Albino, supimos que la causa de estas dificultades se podía adjudicar a la desnutrición infantil en los primeros años de vida”. “La desnutrición en los primeros años de vida provoca el detenimiento del crecimiento cerebral generando secuelas irreversibles. Y esto afecta a muchísimos chicos de la diócesis de Añatuya. Son chicos que nacen con un potencial normal, pero el entorno en el que viven no les permite desplegar sus capacidades. La debilidad mental del desnutrido es la única causada por el hombre y por lo tanto, la única que se puede prevenir y revertir”. “En los primeros años de vida, el niño mal alimentado entra en un círculo del cual es difícil salir: Por la falta de una buena alimentación tendrá una disminución en su coeficiente intelectual y en su capacidad de aprendizaje, esto llevará a la repitencia, al fracaso escolar y a la deserción. Ya de joven tendrá dificultades para insertarse laboralmente y al no estudiar ni trabajar tendrá un alto riesgo de caer en las adicciones o la delincuencia. Si consigue un empleo será precario y generará falta de recursos económicos que se traducirá en malestar, tensión, violencia familiar y escape en el alcoholismo. Su hogar con Necesidades Básicas Insatisfechas dará como resultado un niño desnutrido”.

Teniendo en cuenta esta dura realidad, Haciendo Camino puso en marcha el programa Nutrición y en marzo de 2009 inauguró el primer centro de prevención y tratamiento de la desnutrición infantil del NOA, replicando la metodología de la fundación CONIN y en alianza con ella.

En agosto de 2010 Haciendo Camino lanzó el plan “Santiago del Estero sin Desnutrición” y puso en funcionamiento dos nuevos centros de prevención de desnutrición infantil en la provincia, ubicados en la ciudad capital y en Monte Quemado (también perteneciente a la diócesis de Añatuya).

Estos centros trabajan sobre la prevención de la desnutrición infantil, pero no la atacan de manera independiente, sino que realizan un abordaje integral de la amplia problemática social que la origina.

Según el Banco Mundial, el período más propicio para intervención empieza con la gestación y finaliza a los cinco años. Existen proyectos de UNICEF que demuestran que el trabajo con la familia en su propia comunidad revierte la desnutrición y previene la de los hermanos que nacen después. Es por esto que estos centros atienden a mujeres embarazadas en riesgo social o nutricional y a niños desnutridos menores de 5 años.

Se involucra a la madre como principal agente de salud de sus hijos y se trabaja dando especial énfasis a la concientización y a la educación.

El accionar se centra en tres pilares básicos:

· Asistencia: Pediátrica, nutricional, de estimulación temprana y asistencia social.

· Docencia: con jardines de infantes para niños y charlas de formación para madres (que aseguran los conocimientos necesarios para alimentarlos y criarlos sanamente) y talleres de capacitación laboral (que ofrecen herramientas para que las madres puedan generar ingresos para cubrir las necesidades básicas de sus familias).

·Investigación: sobre la problemática y la manera más eficiente de detectarla y abordarla.

Estos centros buscan trabajar coordinadamente con los centros de salud preexistentes, sin reemplazarlos, para complementar los servicios brindados por la red de salud local. Actualmente, entre los tres centros, se están atendiendo 270 niños desnutridos, a más de 50 mujeres embarazadas y se está acompañando a sus familias.

En los próximos años, la asociación tiene pensado seguir haciendo relevamientos nutricionales a lo largo de toda la provincia de Santiago del Estero, capacitando a madres y agentes sociales locales y abriendo centros de prevención.

Para sostener y acompañar los programas la asociación cuenta con un equipo de jóvenes profesionales que trabajan en Buenos Aires organizados en comisiones de soporte que permiten que los programas puedan ser ejecutados de manera eficaz y con un equipo de gestión en la ciudad capital de Santiago del Estero.

Para más información:
www.haciendocamino.org.ar