La escuela “Marie Pousepin” del paraje Gato Negro

Entrevistamos a la hermana María Mercedes Escalona Vega, religiosa de las Hermanas de Caridad, Dominicas de la presentación de la Santísima Virgen (o.p.) y directora de la escuela primaria “Marie Poussepin” del paraje Gato Negro.

La hermana María Mercedes accedió a responder a la entrevista que le propusimos desde la Revista Gottau. Transcribimos sus respuestas reuniendo los conceptos que virtió fluidamente en cada una de las peguntas

Sobre su congregación

La congregación se fundó en Francia, en una villa pequeña, muy pobre, en Sainville, cerca de Dourdan, en los alrededores de París. Nuestra fundadora, Marie Poussepin, dejó su ambiente, su comodidad, y después de pasar una gran cantidad diversos avatares con su familia se instaló en esa villa donde había gran cantidad de niños huérfanos. Allí fundó la congregación y le imprimió, desde sus inicios un fuerte sentido eclesial.

Rápidamente, la nueva comunidad se ex-tendió por Francia ya que la fundadora se inspiró en la metodología de santo Do-mingo que respondía a las necesidades de educación, salud y servicio pastoral desti-nando religiosas donde percibía que hacían falta.

La fundación fue en 1696 y en 1873 hubo hermanas que salieron para España, África y Colombia. Una vez asentadas en Colombia las comunidades crecieron una enormidad, y desde allí se expandieron para toda Latinoamérica.

Hacemos los votos para vivir y morir al servicio de la Iglesia, en el ejercicio de la caridad. Nuestro servicio esencial es en la Iglesia, allí donde los obispos nos llamen.

Sobre su vocación

En mi casa desde niñita, cuando estaba empezando la escuela secundaria, sentí como la primera inspiración a la vocación religiosa. Recuerdo que, desde siempre, me impactó mucho la historia de las apariciones de Nuestra Señora de Lourdes a santa Bernardito. Yo leía y releía los relatos y decía: “que la Virgen se le aparezca a una persona debe ser lo máximo”. Mi parroquia de aquel entonces era muy mariana y también tenía la advocación de la Virgen de La Candelaria, sin embargo desde chiquita yo me dije que me gustaría ser como Bernardita.

El verano pasado fui a visitar a mis padres y, una tarde, mi madre me señaló una imagen de la Virgen de Lourdes que ellos tienen en la casa y me dijo: “ella fue la que te llevó”; escuchar esas palabras, eso me impresionó muchísimo. Fue muy lindo. Después supe que Bernardita también había sido religiosa.

Por cuestiones propias de la congregación me tocó viajar a Francia a nuestro centro de espiritualidad. Dentro de las actividades había un viaje a Lourdes y lo hice porque era mi sueño conocer el santuario. Esa conexión con la Virgen de Lourdes y con Bernardita fue el punto de partida y, sin duda, el Señor va trabajando hasta que una toma conciencia del plan que Dios.

Como religiosa empecé a trabajar en Chile, mi tierra. Yo había salido de Chile sólo para estudiar y esta es la primera vez que vivo fuera de mi país.

En 2006 me destinaron a trabajar a la parroquia de Bandera Bajada y a encargarme de la escuelita “Marie Poussepin” de Gato Negro.

En la comunidad somos cuatro hermanas, tres colombianas y yo. En nuestras escuelas de Chile no cobramos cuota, pero los colegios están bárbaros porque tienen mucha ayuda del Estado, se llaman de financiamiento compartido. Tenía ganas de hacer un servicio distinto en otro lado y me ofrecieron venir a Argentina y me vine.

Sobre la escuela primaria “Marie Poussepin”

La escuelita de Gato Negro es muy humilde, cuando llegué no lo podía creer y me preguntaba qué iba a hacer aquí y por donde empezar. El gobierno ayuda con el dinero para el comedor y el sueldo de la maestra, nada más. Para juntar dinero, con los padres, organizamos alguna fiesta, como para el día de la bandera, con la colaboración de la gente en la preparación y la donación de algunos alimentos para el buffet. Todos, aún desde su pobreza hacen su aporte.

Con esos pesitos que juntamos en las fiestas vamos arreglando cosas en la escuela. Por ejemplo, compramos el grupo electrógeno e hicimos la instalación de luz. Pero todavía falta, en la higiene falta. La ayuda que recibimos del señor Romero y su señora la valoramos mucho, él nos conoció por medio de la Fundación Gottau y siempre nos ayuda con útiles y regalitos para todos los alumnos.

De todas maneras procuramos darle lo mejor a los niños, los papás quieren que los chicos vayan a nuestra escuela, dicen que con nosotras aprenden. Los niños no vienen sólo a comer y a entretenerse, aspiramos a más, a que aprendan a leer y escribir.

En algunos casos los procesos son más lentos porque hay chicos que han sufrido desnutrición. Gracias a Dios la mayoría come mejor por la ayuda social del gobierno nacional, pero el aporte por madre prolífica, por ejemplo, a veces los impulsa a llegar a tener siete hijos para poder cobrarlo, me contaba una madre que cuando quedó embarazada del séptimo hijo uno de los chicos le dijo: “que suerte mami ahora vas a poder cobrar más”.

La escuela es un aporte pequeño a la comunidad, es una misión pequeña pero es muy importante. Atendemos 54 niños divididos en tres grupos. Queremos darles lo que se merecen, queremos que se note que han pasado por la escuela, que tengan valores, que formen familias cristianas y que le sigan luchando.

Las familias viven de los animales que crían, cabritos o chanchos, pero no pueden plantar mucho por la falta de agua. En la zona se está esperando la reparación del dique Figueroa para que esta zona vuelva a ser agrícola, por lo menos con el canal revestido ya se logró que tengan agua para consumo. Algunas fabrican carbón, pero les pagan poco (cuando les pagan, porque a veces ni les pagan).

Sobre monseñor Gottau

Una de las hermanas de mi comunidad conoció a monseñor Gottau; ella estuvo cuando lo fueron a ver a Buenos Aires cuando estaba enfermo. Aquí lo recuerdan con admiración y nos cuentan que las acompañaba mucho cuando llegaron en 1986.

El 29 de noviembre de 2009, se formó una comunidad eclesial con el nombre de Gottau, a 7 kilómetros de Jumial Grande, a 50 kilómetros de la parroquia.

Estuvimos visitando esa comunidad con el padre Claudio, son 15 familias que formaron la nueva comunidad “Buen pastor monseñor Jorge Gottau”. Lo quisieron asumir como modelo y van a celebrar su fiesta para el 24 de abril, la fecha de su fallecimiento.