Primeras experiencias de un sacerdote misionero

Llegó a nosotros una carta que escribió el padre Juan Ignacio Liébana a sus amigos luego de haber pasado un mes y medio de su experiencia en la parroquia Santo Cristo de Santos Lugares, en la diócesis de Añatuya.
Como la carta termina con la frase “ por favor reenvíenlo a la gente que quieran” nos pareció interesante reproducir algunos párrafos que nos ayudan a conocer más la Diócesis y conocer, también, los sentimientos de quienes trabajan por la evangelización y la promoción humana de nuestros hermanos más necesitados, continuando la labor emprendida hace casi 50 años por monseñor Jorge Gottau.

Santos Lugares (Stgo. del Estero), Viernes 17 de abril de 2009, en la octava de Pascua

Luego de haber pasado un mes y medio acá, en Santos Lugares, se me da por escribir y compartir unas líneas (...) vaya esta carta como un acercamiento de todo esto que estoy viviendo…

¿Por dónde empezar? Pasó tan poco tiempo, pero pasó mucho. Todavía es como que estoy aterrizando de a poco. Son muchas cosas de golpe, muy lindas, distintas y algunas difíciles. En resumen: cantidad de desafíos surgen para poner el pecho y ser fiel al que me trajo con sabiduría a estas tierras.

¿Cómo ha sido mi vida en estos días? Fui teniendo un poco de todo. Desde salidas a tres comunidades por día, son más de 30 comunidades en el radio parroquial, a quedarme tres o cuatro días en Santos Lugares por no poder salir a causa de las fuertes lluvias que hacen desastrosos e intransitables los caminos. También tuve encuentros diocesanos con los curas y los agentes pastorales de la diócesis, en Añatuya.

Acá en Santos Lugares la vida es muy tranquila. No llegan a ser 90 las familias que comprenden toda la zona de este paraje. La escuela de aquí cuenta con 110 alumnos. En verdad es un paraje grande, no llega a ser pueblo, pero tiene una cierta centralidad para todos los parajes de la zona. La gente es muy buena, tranquila y, de a poco, nos vamos conociendo más. Mi entrada principal ha sido a través de los chicos que vienen a la catequesis (prácticamente todos los de la escuela) y a través de la FM por la que trato de hablar cada noche. Mi vida cuando estoy en Santos Lugares es tranquila, visito algunas familias, preparo cosas de la catequesis y la programación o el rato en que estoy en la radio (una FM parroquial que llega a todos los parajes, y la escucha toda nuestra gente). Luego las tareas de la casa: limpieza, cocina, lavar ropa, etc, que demandan un poco más de tiempo que en la cuidad. (…)

Hay cantidad de recursos y posibilidades que se pueden explotar: una FM parroquial donde podemos hablar y pasar música con plena libertad, ya que es nuestra (actualmente funciona todos los días de 19.30 a 22.00 con locutores de acá de Santos Lugares). Es muy sencilla, pero hace mucho bien. Algunos parajes tienen una radio base, desde donde se comunican entre sí, y diariamente en la FM se le brinda un espacio para que las radio bases pa-sen los avisos que tengan para su paraje o para otros parajes. Esto es de gran ayuda para toda esta zona, ya que no hay teléfono, ni celulares, ni nada de eso. Por eso, toda la gente escucha también la radio para poner-se al tanto de las cosas y también por si reciben algún aviso o mensaje. Ahí me estuve metiendo y prácticamente hablo todos los días, paso algo de música, cuentos, reflexiones, comparto lo que hice en el día en algún paraje, mando saludos, mando avisos de las próximas salidas a los parajes. Estamos ahora tratando de optimizar el servicio de la radio para subirle la potencia (para que llegue a más gente) pues tiene un alcance de 40 km a la redonda (que ya es bastante). También queremos sumarle un poco más de tiempo de programación, para que acompañe más a la gente. Y mejorarla porque es algo bastante simple: mensajes y chamamé o guaracha (una especie de mez-cla de cumbia con chamamé). Hemos hecho alguna reunión del pequeño equipo de la radio y hay muy buena disposición para crecer y mejorar la cosa, veremos cómo marcha.

También contamos con una casa para hacer encuentros, con 70 camas, comedor y demás comodidades para traer grupos de gente. También contamos con un terreno muy grande de todo el predio parroquial y varios recursos como cañón, DVD, instrumentos musicales, salones, etc. (...)

Un capítulo aparte es el tema de los parajes y comunidades del campo, que en estos días terminé de recorrer y llegar a conocer por primera vez. A alguno ya pude ir por segunda vez. La verdad que estas salidas son la parte que más disfruto. Gente que nos espera con mucha ansiedad para celebrar la misa, rezar por sus difun-tos, celebrar algún bautismo, bendecir agua, algún rancho y también sus imágenes. Es increíble como luego de atravesar kilómetros de mal camino, metido bien monte adentro, se empiezan a ver las casas, y entre ellas alguna escuela o capillita, y ante el ruido del motor de la camioneta, van saliendo -sólo Dios sabe de dónde- la gente, la cantidad de chiquitos, que asombrados se acercan a recibir al cura que los visita. (...). Además la gente salía con expectativa de recibir a su cura nuevo, que ya lo venían escuchando por la FM a través de algún cuento, chiste, o reflexión, y ahora lo querían ver cara a cara. También es muy lindo el llegar a las escuelas durante las clases, pasar sin ningún problema por las aulas, saludar, cantar, dar catequesis.

La mayoría de las escuelas es con personal único o con dos maestros y es hermoso ver cómo se las rebuscan para dar clase. Cada salida también es una ocasión para anunciar el Evangelio así transparentemente, con la sencillez de sus orígenes. Y más hermoso es ver la cara de asombro, alegría, paz, de la gente al escuchar relatos del Evangelio, o un cuento para hacer más cercana la Palabra de Dios. (...)

Otra cosa también maravillosa, es cuando al estar un rato en la comunidad y ya vamos poniendo fin a la visita, proponemos que alguno se ofrezca como animador o catequista y cómo se van animando algunos, reciben los libros de catecismo para enseñar, el Evangelio de cada día para leerlo el domingo cuando se reúne la comunidad, la guía para rezar el rosario que lo hacen luego del Evan-gelio… La verdad que el trabajo del Espíritu Santo es asombroso. Sin ir más lejos, el otro día, en Anca Overa, una comunidad de apenas 15 familias, le habíamos dejado todo a Paola, una joven con dos hijos que se había animado a ser catequista. Cuando volví el Viernes Santo por la mañana para visitarlos, me dice en medio de la celebración: Padre, tomele a los chicos las preguntas del Catecismo, ya saben de memoria las preguntas de los primeros tres temas del librito que nos dejó… No lo pude creer; mi curiosidad pudo más, y me animé a hacerles las preguntas: ¡¡¡impresionante!!! Hasta las comas sabían de memoria. Una ocasión más para alabar a Dios por su bondad, y de por lo que me permitía ser testigo. Así cantidad de cosas y todos los días…

También la alegría cuando Patricia, de Toro Pozo, me contaba que se habían estado reuniendo todas las tardes del triduo pascual para celebrar la Palabra.(...) También la alegría de recibir la compañía de algunos miembros de la comunidad de un paraje que me acompañan a visitar otro paraje. El otro día fui con la camioneta llena de Anca Overa, con madres con sus hijos changuitos en brazos en la caja de la camioneta (porque adentro ya no entraban) hasta Manisnioj, con mucha alegría, cantamos, hicimos la procesión de una ermita hasta el cementerio, enseñando los cantos y algunos rezos.(...)

Bueno, podría seguir así contando muchas experiencias muy lindas… Pero no los quiero cansar. Simple-mente decirles que, de a poco, me voy metiendo en medio de toda esta gente y me voy metejoneando con ellos… Hay una pregunta que no falta en ninguna casa, en ningún paraje, y es: Padre, ¿se va acostumbrando? Y siento que no puedo decirles que no, siento que tengo que estar acá para hacer más presente a Jesús y ayudar a que las comunidades sigan creciendo.

¿Necesidades? Muchas, pero sobre todo de presencia, de visitas a las casas, de que alguien esté con ellos y les dedique tiempo. Andamos nece-sitando varias cosas de las que seguramente Dios proveerá, entre ellas, personas que se animen a venir a brindar un tiempo de su vida para visitarlos, estar con ellos, ser sus amigos. También tenemos que repa-rar muchas capillas deterioradas. Hay varias comunidades que no tienen radio base y quisieran tener una para poder comunicarse. Una necesidad muy importante es la de personal médico. Aquí en Santos Lugares hay un hospital importante cabecera de todos los parajes, con enfermeras que cumplen sus turnos y un solo médico que viene 10 días y se va. Hacen falta dos médicos/as más que se queden 10 días al mes, me lo pide casi desesperadamente la directora del hospital. Parece que a pocos les atrae la idea de venir de médico aquí, de Santiago, nadie, de Tucumán han venido algunos pero no se han que-dado por mucho tiempo. También hay bastantes chicos con discapacidades que no tienen ningún tipo de atención, ni siquiera van a la escuela, pasan el día en la casa sin demasiada atención. También hay algo de alco-holismo en padres de familia y en algunos jóvenes y adolescentes que no estudian. Sería lindo armar alguna cosita para ellos tipo alcohólicos anónimos o algo similar…

Bueno, cómo verán hay mucho por hacer. Así que les pido que recen mucho por toda la gente de aquí, por mí para que sea fiel al ritmo de Dios y no al mío. Para que no me deje desa-lentar ante los desafíos, las necesidades o los primeros fracasos (El otro día, hice 40 km hasta una comunidad, junto con algunos que me acompañaron, para hacer la misa de la Vigilia Pascual, a las 16.00, y luego de visitar algunas casas, limpiar la capilla, llamar con la campana, esperamos y nada, y tuvimos que pegar la vuelta porque nadie se arrimó. Pero Dios, me sorprendió con los 14 bautismos que hicimos esa noche en otro paraje como contrapartida de esa ausencia sufrida en ese lugar(…).

Bueno, gente, los voy dejando, (...) los llevo muy presentes en el corazón, y su presencia, cariño y oración son la fuerza de cada día para salir a anunciar la Palabra y compartir la alegría de creer en Jesús con nuestros hermanos de estas zonas… Gracias por todo, un abrazo y gracias, por favor reenvíenlo a la gente que quieran, gracias, Juani.