Las hermanas Dominicas de la Anunciata y el Centro de Capacitación Laboral "Beato Francisco Coll", en Añatuya

Identidad Congregacional
Las Hermanas Dominicas de la Anunciata, fueron fundadas en el año 1956, en España, por el Beato Francisco Coll y Guitar, sacerdote dominico, nacido en Cataluña, España, en el año 1812.

Antes de morir por enfermedad y desgaste en su ardorosa entrega a la misión por amor a Dios, el Padre Coll había dejado ya 50 casas fundadas en España y su sueño era expandirse por todo el mundo “anunciando la Buena Nueva e iluminando las tinieblas de la ignorancia”. Fue así­ que las hermanas, fieles al carisma congregacional, se expandieron hacia tierras americanas en el año 1908.

El primer país que las recibió fue la Argentina (8 casas) y hoy, junto con Chile (3 casas), Perú (5 casas), Uruguay (4 casas) y Paraguay (1 casa), forman la provincia de Santa Rosa de Lima. La Casa central se encuentra en Buenos Aires, Argentina.

La congregación se fundamenta en los cuatro pilares dominicos que son:
la oración, el estudio, la vida fraterna en comunidad y la misión y predicación.

El carisma puede definirse como “iluminar las tinieblas de la ignorancia” y su espiritualidad está basada en la encarnación del Hijo de Dios que, como María de la Anunciación, escucha, obedece y trata de encarnar la Palabra de Dios en las diferentes realidades que le toca vivir.

Su labor se basa prioritariamente en la educación a través de colegios, y en el caso de zonas de misión, como lo es en la diócesis de Añatuya, es estar a su servicio insertándose en el lugar para poder responder a las necesidades pastorales y a las que el obispo requiera.

En 1971 el obispo Jorge Gottau invitó a la misión a hermanas para que ayudaran en la evangelización y fue así­ como llegaron las Hermanas Dominicas de la Anunciata para prestar su servicio pastoral en San José del Boquerón y en Nueva Esperanza (Departamento Copo) y en la ciudad de Añatuya (Departamento Gral. Taboada); actualmente continúan su trabajo en Nueva Esperanza y en Añatuya.
 
Dentro del carisma de las Dominicas de la Anunciata está “la promoción de la mujer”, pues ve que, a través de ellas, por medio de su formación dentro de una familia concreta, también se accede a la evangelización de la sociedad. Así, siendo fieles al sueño del fundador, las hermanas siguen con su proyecto de formar personas integralmente. En Añatuya, entre otras actividades pastorales de los barrios, trabajan con adultos enseñándoles algunos oficios. En su mayoría son mujeres, adultas, jóvenes y adolescentes de la zona y algunas de los campos cercanos.

Viendo la importancia que tiene cada día más la promoción humana las hermanas, en su misión de iluminar las tinieblas de la ignorancia, ven expresada su labor en la tarea de acrecentar los valores en mujeres de bajos recursos; éstas una vez formadas contribuyen a la formación de sus propias familias y, a partir de ahí, colaboran en la transformación de una sociedad más justa, más honesta y más solidaria.

Así mismo la congregación desea responder a lo que la diócesis se plantea como meta de evangelización; por ello a través de la formación y promoción humana se pretende, además de preparar gente para un oficio, renovar conciencias, despertar valores, respetarse como personas y como pueblo, incentivar a comprometerse con la sociedad desde las bases de una sólida formación integral. De acuerdo con el proyecto de la pastoral de la diócesis de Añatuya, el propósito de las hermanas está impregnado de los siguientes criterios y valores:
- Personalización.
- Dignidad Humana y autoestima
- Fe, compromiso y testimonio
- Solidaridad y fraternidad.
- Formación en valores éticos y morales.
- Preparación para el trabajo en conjunto.

Las especialidades que actualmente se imparten están orientadas hacia la gastronomía, corte y confección, artesanías y reciclado. Las actividades se llevan a cabo con docentes laicas y religiosas Dominicas de la Anunciata, que, en conjunto tratan de educar integralmente.

Las actividades de capacitación se realizan de lunes a viernes de 15:00 a 18:00. Es prioritaria la formación humano-cristiana y el aspecto doctrinal con clases de religión y tutoría. Cada día, antes de iniciar las actividades, se reúnen para orar y reflexionar la palabra de Dios. Se realizan jornadas de oración- reflexión y formación más intensa, por lo menos cuatro veces al año.

En comunicación con la parroquia San José, de Añatuya, y su respectivo párroco y vicario que les brinda su apoyo permanente, participan de las actividades parroquiales y en la celebración de la fe en eucaristías y encuentros. Además, reciben charlas de parte de los sacerdotes de Añatuya, en forma esporádica.

Presentándose casos en que las alumnas no han recibido los sacramentos, se las prepara para la prime-ra comunión, confirmación y en algunos casos también para la regularización de matrimonio.
La misión en el Centro Padre Coll, está apoyada por una comunidad de la parroquia St. Willibrord, de Kellen, Alemania y ayudas esporádicas de otros bienhechores.

Por ejemplo, el año pasado (2008), la empresa Sojamet, a través del Rotary Club de San Fernando, provincia de Buenos Aires, les ha donado una máquina procesadora de soja, conocida como Vaca Mecánica, y enviaron un técnico para enseñarles su utilización en el área de gastronomía. Ya se está utilizando y se elaboran no sólo nutritivas sino, además, sabrosas comidas. La máquina permite extraer del poroto una parte liquida y otra sólida, para ser utilizados en la preparación de bebidas y alimentos, para ser consumidos por cualquier persona, pero sobre todo en aquellas que tienen dificultades en la deglución, como las que están en los Cotolengos.
 
La utilización de esta máquina, equivale a optimizar el rendimiento de la soja, ya que, por una parte se aprovecha el liquido, que se agrega a los alimentos que se consumen, y, con la pasta se pueden hacer milanesas, tartas, masas y mezclas con otros ingredientes, lo que permite producir un alimento de altísimo valor nutritivo, que contribuye enormemente a suplir las carencias, que muchísimos niños y adultos tienen en la actualidad.

Canonización del padre Francisco Coll

En la congregación de las Hermanas Dominicas de la Anunciata, hay un clima de gran alegría por la canonización su fundador, Francisco Coll y Guitart (1812-1875), que será elevado al honor de los altares durante una celebración eucarística presidida por el papa Benedicto XVI el domingo 11 de octubre de 2009 en la Plaza de San Pedro.

El beato Coll fue muy popular en la Cataluña de su época. Su obra misionera, su acción espiritual como fundador, sus virtudes, su recta personalidad, despertaron la devoción de los fieles y han despertado interés en interesados por la vida religiosa.

El padre Coll nació en Gombrén (Gerona) y falleció en Vic, otra localidad de Gerona. Fue sacerdote de la Orden de los Frailes Predicadores (dominicos) y misionero; fue beatificado por Juan Pablo II el 29 de abril de 1979.