El punto de partida de la campaña fue en Pinamar donde, por tercer año consecutivo, el padre Pablo Etchepareborda abrió las puertas de la parroquia Nuestra Señora de la Paz y sus capillas para dar a conocer la realidad de nuestros hermanos más necesitados de la diócesis de Añatuya. Desde el primero de enero hasta el domingo 6 monseñor Uriona encabezó esta primera etapa de la campaña con la colaboración del padre Santiago Solavagione (fdp), un grupo de más de veinte voluntarios de Mar del Plata y parte del equipo de la Fundación.
Nuevamente, como en los años anteriores, la experiencia fue muy gratificante debido al gran interés que mostraron los concurrentes a la parroquia y a las capillas, tanto para escuchar a monseñor Adolfo como para visitar la muestra “Almas del Boquerón”, recibir folletería, colaborar en las alcancías o inscribirse como donantes mensuales o suscriptores de la Revista Gottau.
La segunda etapa de la campaña se desarrolló en San Clemente del Tuyú desde el jueves 10 hasta el domingo 13. Allí el padre Carlos Delgado nos recibió generosamente en la parroquia San Clemente Romano y nos brindó un ambiente propicio para divulgar la gran obra que desarrolla el obispado de Añatuya. Los participantes de las celebraciones eucarísticas se interesaron mucho por la realidad de nuestros hermanos del chaco santiagueño, conversaron con monseñor Uriona, participaron de la charla de Juan Carlos Pisano, visitaron la muestra fotográfica de Kay Reynolds y también colaboraron y adhirieron a la Revista Gottau.
En el Multiespacio Cultural “El Camino” de Mar del Plata y gracias a la colaboración de Cristian Rodríguez Iglesias, Andrea, su señora, el matrimonio de Raúl Rusjan y la Fraternidad de Vida Nueva se llevó a cabo la última etapa de la campaña entre el 16 y el 27 de enero. Durante esos días los asistentes pudieron visitar la muestra fotográfica “Almas del Boquerón”, disfrutar del espectáculo de cuentos y magia “Relatos mágicos” de Juan Carlos Pisano y la actuación de Ensamble Grupo musical. También la parroquia Nuestra Señora de Fátima se sumó a la difusión de nuestra obra y el padre Miguel abrió sus puertas para encarar futuras actividades.
El balance de esta experiencia fue muy positivo, no sólo por las donaciones y adhesiones a la Revista Gottau, sino también por el espíritu solidario y generoso que se vivió tanto de parte de los concurrentes como de todos los que colaboraron voluntariamente con la fundación en las distintas etapas de la campaña. Queremos expresarles nuestro agradecimiento e invitarlos a seguir acrecentando su compromiso con nuestros hermanos de la diócesis de Añatuya.
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